Hotel muy bien ubicado y bonito, con un personal muy atento y desayuno muy bueno. Eso sí, no tiene parking, ni, en principio, por lo que nos pareció, vado donde dejar un momento el coche frente a la puerta para descargar el equipaje. Reservamos un habitación estándar (que la llaman así porque decir pequeña no quedaba chic), muy cómoda la cama y las almohadas, pero de 1.90. Como me bajara un poco, me quedaban colgados los pies. Además, escuchabamos encima nuestro el ruido de un tubería desaguando, a cada rato. Algo muy raro, la verdad.